Activistas de la organización ecologista Greenpeace instalaron hoy 21 inodoros frente a la sede de la empresa estatal Eletrobras en Río de Janeiro en protesta por el uso de recursos públicos para el desarrollo de la energía nuclear.

Los ecologistas depositaron réplicas gigantes de monedas dentro de los inodoros, que estaban pintados de amarillo y negro, los colores que distinguen la energía nuclear, para expresar su rechazo a una millonaria inversión de fondos públicos en la construcción de Angra III, la tercera planta atómica del país.

“Estamos aquí para denunciar que Angra III sólo será viable si se permite un verdadero saqueo a los cofres públicos. El ciudadano y el consumidor serán quienes paguen los altos costos de la aventura nuclear brasileña”, según la coordinadora de la campaña antinuclear de Greenpeace en Brasil, Beatriz Carvalho.

De acuerdo con un informe de Greenpeace, en la construcción de la nueva central nuclear se gastarán cerca de 9.600 millones de reales (unos 5.647,1 millones de dólares), cifra por encima de los 7.200 millones de reales (4.235,3 millones de dólares) inicialmente previstos.

El informe “Elefante Blanco: los verdaderos costos de la energía nuclear”, divulgado hoy por la organización ecologista, indica que las tasas de retorno que se obtendrán con esa inversión serán muy inferiores a las de cualquier otro proyecto en generación de energía en el país.

Según Greenpeace, las bajas tasas de retorno asumidas para el proyecto pueden provocar pérdidas financieras promedio para el Estado de hasta 4.000 millones de reales (por 2.353 millones de dólares) en subsidios.

“La energía nuclear es la alternativa más cara, sucia y peligrosa, además de ineficaz, para resolver los problemas de seguridad energética del país. Al invertir en esta tecnología, el gobierno brasileño está transformando dinero público en basura radiactiva”, agregó Carvalho.

Los manifestantes entregaron una declaración de protesta a una representante de Eletrobras, el mayor grupo de energía del país y controlador de varias generadoras, entre ellas las dos plantas nucleares ya existentes.