Este tipo de cultivos supone de cara al futuro contrarrestar la dependencia que en la actualidad existe de los combustibles de tipo fósil que, además, son más nocivos.

La capital palentina ha sido la ubicación elegida por cuatro compañías relacionadas con el campo para llevar a cabo un proyecto sobre la relación entre la colza y el biodiesel.

Este proyecto se está llevando concretamente en la Escuela de Capacitación de la Finca de Viñalta, en la capital, donde las empresas Fertiberia, John Deere, Montsanto y Basf están experimentando en un campo de colza con la idea de realizar los procedimientos adecuados para maximizar este tipo de cultivos, destinados a la fabricación de biodiesel.

La idea que manejan las compañías implicadas es que los resultados que se obtengan de esta investigación sirvan para mejorar la productividad de las cosechas de los denominados cultivos energéticos, cuyo objetivo es su uso como combustible.

Al respecto, hay que indicar que la mejora de los precios en productos como la colza supondrá de cara al futuro un importante avance a la hora de reducir la dependencia que en la actualidad existe de otros combustibles fósiles más nocivos.

El proyecto se inició el pasado verano cuando las cuatro compañías decidieron aunar esfuerzos para optimizar los cultivos de colza destinados a biocombustible. La Escuela de Capacitación de la Finca de Viñalta facilitó los terrenos que ocupan dos hectárea, donde se está llevando a cabo el estudio.

La zona de ensayo está dividida en tres parcelas, una para abonado cero, otras para medio y otra con el abonado correcto.

trabajo en equipo. Hay que indicar que cada una de las empresas participantes en este proyecto cuenta con un papel muy específico en el mismo.

Así, Fertiberia (la única de las cuatro implicadas que es española) lleva a cabo el análisis del terreno con el fin de evitar la sobrefertilización y promover de esta manera una agricultura más sostenible.

Un análisis exhaustivo de los terrenos, junto con el conocimiento de tipo de semilla a cultivar permite el cálculo exacto de las cantidades y componentes químicos que hay que añadir al terreno con abono compensatorio para obtener los mejores resultados de cultivo, preservando el equilibrio natural.

Por su parte, John Deere centra sus esfuerzos en investigar las mejoras necesarias en la maquinaria agrícola para desarrollar aperos específicos para este tipo de cultivos, como es la siembra directa, máquinas sembradoras de precisión o máquinas cosechadoras para para no perder semillas en el momento de la recolección.

Montsanto hace lo propio en su área de especialización que es el de las semillas, mientras que la últimas de las compañías, Basf, se centra en los herbicidas.

El pasado mes de septiembre Fertiberia realizó los análisis previos pertinentes de los niveles de fertilidad del terreno para proceder posteriormente al desarrollo del proyecto.

Así, en octubre se llevó a cabo la siembra de los terrenos, por lo que se espera que los resultados comparativos de las tres parcelas donde se está desarrollando el experimento, que ahora se encuentran en estado de floración, se verán a finales de junio, durante la cosecha.

Será entonces cuando las cuatro empresas podrán ofrecer un informe exhaustivo de su proyecto y concluir el potencial que el cultivo de la colza puede tener como combustible.

Alternativos

Los energéticos son unos cultivos de plantas de crecimiento rápido destinadas únicamente a la obtención de energía o como materia prima para la obtención de otras sustancias combustibles. Se trata de una alternativa muy reciente, centrada principalmente en el estudio e investigación del aumento de su rentabilidad energética y económica. El desarrollo de estos cultivos suele ir acompañado del desarrollo paralelo de la correspondiente industria de transformación del biodiesel en combustible.

Por eso, la agroenergética constituye una verdadera agroindustria, donde hace falta que la producción y la transformación estén estrechamente relacionadas, tanto desde el punto de vista técnico y económico, como geográfico.

A diferencia de lo que sucede con los cultivos con destino a alimentación o a materia prima en la industria, no se necesita ningún requisito especial en cuanto a condiciones del suelo o condiciones cismáticas se refiere. Al contrario, lo que se busca es el tipo de cultivo que mejor se acomode a las características del suelo y a las condiciones del lugar, intentando obtener la mayor rentabilidad económica y energética.