Por primera vez en la historia moderna de México, el gobierno federal estudia la posibilidad de importar petróleo crudo tipo ligero, el más caro que se cotiza en el mercado internacional, para procesarlo en el sistema de refinerías y producir gasolina Magna con bajo contenido de azufre.

La alternativa es evaluada luego de que Pemex reconoce que se enfrenta a dos problemas que no han sido resueltos, según se desprende de información de la Gerencia de Análisis de Inversión y Gasto Operativo de Pemex Refinación, clasificada como reservada por un periodo de 10 años:

El compromiso que asumió hace dos años de empezar a vender 100 mil barriles diarios de gasolina Magna UBA (Bajo Contenido de Azufre) a partir de octubre de 2008 en las principales ciudades del país (valle de México, Monterrey y Guadalajara), medida aplazada hasta 2012 o 2013.

Las primeras plantas que producirán este combustible en Tula y Salamanca estarán listas en 2013, previstas para finales de 2009.

A pesar de que el Instituto Nacional de Ecología (INE) le notificó a la paraestatal en marzo de este año que la reducción de azufre en los combustibles y el cambio del parque vehicular permitirá evitar 63 mil muertes prematuras al año, 270 mil casos de bronquitis crónica, 15 millones de días laborales perdidos y 136 millones de días con actividad restringida,

Pemex fue incapaz de introducir gasolinas menos contaminantes al mercado en los tiempos previstos en el programa Calidad de los Combustibles.

El único argumento de Pemex para justificar el incumplimiento es que “en 2006 no se contó con recursos presupuestarios, por lo que hasta 2007 se inició el desarrollo de las ingenierías para gasolinas, que se concluyeron en septiembre de ese año; las correspondientes a diesel se terminarán en 2009””.

Por ello, el director de Pemex Refinación, José Antonio Ceballos Soberanis, solicitó al Consejo de Administración de Pemex redefinir la nueva fecha de suministro del producto, condicionada a que se concluya la construcción de las plantas de procesamiento.

Además, señala, como la empresa tiene “la obligación constitucional de abastecer la demanda de este tipo de combustible, esto sólo se puede lograr a corto plazo a través de la importación de la gasolina que demanda el mercado nacional con las especificaciones requeridas en la NOM-86 o mediante la importación de crudos ligeros con bajo contenido de azufre para su refinación en México””.

La primera alternativa implica incrementar la importación de gasolinas de 493 mil barriles diarios (nivel actual) a 717 mil barriles, mecanismo que fue utilizado con la gasolina Premium UBA, la cual se trae del exterior desde mediados de 2007.

Sin embargo, Ceballos Soberanis indica que, “de no garantizar la disponibilidad de estos volúmenes en el mercado exterior, se puede producir escasez de combustibles en el mercado interno, afectando directamente al consumidor””.

Precisa que está alternativa tiene serias limitaciones porque la capacidad de importación y de transporte, almacenamiento y reparto de gasolinas importadas está siendo utilizada en sus límites sostenibles.