Biodiesel


La Facultad de Agronomía lleva a cabo investigaciones sobre el biodiesel a partir de la experimentación con aceite quemado, usado, principalmente, en cocinas domésticas.

En aras de un mejor futuro y con el compromiso que implica la preservación del medio ambiente, la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) lleva a cabo investigaciones sobre el biodiesel a partir de la experimentación con aceite quemado, utilizado, principalmente, en cocinas domésticas.

El doctor Juan Antonio Vidales, catedrático de la misma Facultad y líder del proyecto de investigación del energético, indicó la importancia que tiene éste como una alternativa, ya que “se está tomando en cuenta en lugares como China, Estados Unidos y Europa.

Dentro de este mismo aspecto, el energético es aprovechado a partir del aceite quemado que, cuando se desecha, genera una gran proliferación química”.

Actualmente existen compañías que compran el aceite quemado y a partir de él fabrican biodiesel, “evitando así reciclar compuestos químicos que dentro de la cadena alimenticia sean nocivos para la salud de las personas; se protegen los cuerpos de agua al no arrojar el aceite y se restringe un poco sacar combustible fósil del subsuelo, logrando con ello que la temperatura del ambiente se mantenga, al menos constante, eludiendo a contribuir con el calentamiento global”, argumentó el doctor Vidales.

“El Biodiesel es bastante viable, ya que es utilizado en camiones de la Facultad, es una manera de poder estar revitalizando y obteniendo algo a partir de o de lo que ya está usado, bajo la premisa de reciclar”, opinó al respecto el catedrático Luis Samaniego, quien además es colaborador en el proyecto que se lleva a cabo en la Facultad de Agronomía.

En cuanto a la técnica para la obtención del biodiesel, Samaniego informó que se están realizando pruebas a partir de reactivos de laboratorio, pero puede disminuir el costo de la obtención del mismo a partir de materiales industriales.

Además, teniendo en cuenta el rendimiento obtenido en vehículos, es mucho más ligero en comparación al diesel común, siendo entonces mejor para el motor y para el medio ambiente.

En México, lamentablemente, está rezagada la investigación sobre el biodiesel, porque se trabaja con otras alternativas energéticas, sin embargo, es factible que dentro de corto plazo esto cambie.

“Las Universidades jugaremos un papel muy importante en la cultura de los combustibles y de las energías alternativas como el etanol, el mismo biodiesel, la energía solar y energías a través de reacciones anaeróbicas”, concluyó el doctor Vidales.

Hace unas semanas fue Biocombustibles de Zierbena y ahora es Acciona. Ambas empresas arrostran la actual crisis que vive el sector del biodiésel en España y abren sendas plantas en el Puerto de Bilbao. La última es la de Acciona, que en colaboración con la molturadora de grano Bunge, producirá 200.000 toneladas de biodiésel al año.

Poco después de que la sección de Biocarburantes de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) diera a conocer que el sector del biodiésel pasa por sus peores momentos (dos terceras partes de las plantas están cerradas o por debajo del 10% de su producción), Acciona puso en marcha su nueva instalación en el Puerto de Bilbao, con una capacidad de producción de 200.000 toneladas anuales.
Esta aparente contradicción es aclarada desde la propia empresa, donde aseguran que han firmado contratos de suministro para los próximos dos años que alcanzan las 400.000 toneladas. Igualmente, desmienten que la planta de Caparroso (Navarra), también de biodiésel, sea una de las que está parada por su baja o nula producción.

Bunge recibe el grano y suministra el aceite
Acciona ha invertido 25 millones de euros en la nueva planta, lo que “contribuirá hasta en un 27% al cumplimiento del objetivo de penetración del biodiésel en España fijado para 2009”, según reflejan en una nota de prensa. Se ubica en el término de Zierbena, en las instalaciones portuarias de la empresa molturadora Bunge, que participa con un 20% en el capital de la sociedad promotora.

La producción de biodiésel se hará a partir de aceites vegetales de primer uso (soja, colza o palma), ya refinados, procedentes prioritariamente de la citada planta de molturación “y que cumplen con los criterios de sostenibilidad impuestos por la Unión Europea”, apostillan en Acciona. En total se han creado 36 empleos directos, 24 de ellos en la propia planta.

El gobierno, a través de los Viceministerios de Industria, Comercio, Agricultura y de Minas y Energía, y el sector privado, analizan alternativas para resucitar el biodiésel.

La semana pasada, en el marco de una reunión mantenida en el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), entre los actores mencionados, en la cual se conversó sobre precios y comercialización del biodiésel, los productores se comprometieron a entregar, por escrito, los informes sobre volumen y precio de producción, según señala un informe de la Dirección General de Combustible.

En la oportunidad, además de informar acerca del precio de compra de Petropar, que asciende a 3.706 guaraníes por litro, se acercaron algunas propuestas, como adoptar el sistema utilizado en el Brasil, por licitación y adaptarlo a la realidad local.

En ese sentido, los productores mencionaron que entregan más de un millón de litros del producto al ente petrolero y que a pesar del bajo precio pagado, producen para mantener la fábrica, por lo que para no despedir a los operarios, exigen un mejor precio.

NO SOLO NEGOCIO

El informe del MIC señala que el viceministro de Agricultura, Henry Moriya, señaló que el biodiésel no es una cuestión puramente de negocio, ya que contribuye a la generación de empleo y cuidado del medio ambiente, por lo tanto debería de ser una política de Estado.

En ese sentido, propuso utilizar el aceite de soja como materia prima abundante y sostenible, hasta desarrollar otras alternativas más rentables. Para ello hay que iniciar un calendario de actividades agrícolas con ese fin.

Por su parte, el viceministro de Industria, Walter Bogarín, propuso a los productores el envío, por escrito a la Dirección General de Combustible, del precio que desean comercializar, la cantidad que ofertan y el plazo, de modo a llegar a un consenso. Aseguró que Petropar se adecuará a las condiciones que establezca el Ejecutivo sobre el tema.

Según un estudio de la agencia pública de investigación australiana CSIRO, si se dan una serie de condiciones ideales, actualmente es posible producir biodiesel a partir de algas marinas a un coste similar al de obtenido del petróleo

Estas condiciones óptimas se refieren a la proximidad de la fábrica de producción con la materia prima y la zona de consumo y a un proceso que incluya la cogeneración de electricidad.

Uno de los problemas más importantes del biodiesel de microalgas es dar con las especies y variedades que producen un alto contenido en aceite, ya que este es muy variable, típicamente entre un 10-30%, aunque se han encontrado algunas con una riqueza grasa mucho mayor.

Según el informe del CSIRO, en este tipo de estructuras la economía de escala no parece ser de gran aplicación, ya que los costes extra de un mayor tamaño podrían no compensar por encima de unas 400 ha de cultivo, siendo aun necesarias para la explotación comercial grandes mejoras en el diseño de las explotaciones y las técnicas de cosechado y procesado de la pasta de algas.

La producción de biodiésel en El Salvador se estima que iniciará en abril próximo, cuando se inaugure la planta donada por Colombia, en noviembre de 2009, la cual cuesta alrededor de un millón de dólares.
La planta piloto, que fue instalada en octubre de 2008 en el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (Centa), tendrá la capacidad de producir 10 mil litros de biodiésel por día, por un turno de 10 horas) a base de aceites de palma, higuerillo, tempate o hasta reciclados; pero aún se está a la espera de un módulo de extracción de aceite.

En forma paralela, el Centa realiza estudios técnicos y de investigación sobre mejores variedades, densidades y sistemas de producción de los cultivos, y además, efectúa la valoración económica de la cadena. Luego se procederá a la fase de promoción entre los productores agrícolas.

Ever Hernández, presidente de la Junta Directiva del Centa, explicó que el biodiésel tiene una serie de beneficios ambientales y sociales, como reducir la contaminación, la deforestación y la generación de empleo en el campo.

La iniciativa surgió en el marco del Plan Puebla Panamá (PPP), cuando los presidentes de Colombia y El Salvador, Álvaro Uribe y Elías Antonio Saca, respectivamente, buscaron una solución conjunta a los altos precios de los combustibles.

“Como una acción concreta el Presidente Uribe decidió transferir la experiencia de Colombia en biocombustibles, especialmente en biodiésel, a El Salvador”, explicó.

Colombia asignó un recurso para Centroamérica, incluyendo El Salvador, a través de la Corporación de Colombia de Investigación Agropecuaria (Corpoica), la cual licitó las plantas agroindustriales para la producción de dicho producto.

Los combustibles derivados del petróleo, tenderán a desaparecer y los precios, conforme pase el tiempo, irán al alza. El diesel, por su menor producción en América y un aumento del consumo, irá al alza en su precio. Podemos ver que en el último aumento en el precio en México, fue el que mayor porcentaje se le asignó.

El Biodiesel es uno de los pocos combustibles renovables que no requiere un cambio drástico en los motores ni se necesita modificar su ciclo de funcionamiento. Esto ayuda a que la inversión en investigación y transformación sea casi nula comparado con otros biocombustibles o sistemas como los de hidrógeno o los híbridos. Debemos agregar también que este combustible no contiene azufre, por lo que las emisiones de NOx son cero siendo esta característica muy útil pues en las tecnologías diesel se ha invertido mucho dinero en disminuir este contaminante. También el biodiesel no contiene aromáticos que son tóxicos y cancerígenos.

El biodiesel que es obtenido del reino vegetal, puede ser una esperanza a la reducción de los problemas de contaminación en un futuro.

Por el otro lado y en la parte negativa, el biodiesel no es un combustible que tiene la misma capacidad calorífica que el diesel, por lo que su rendimiento es menor y el consumo mayor. Se dice que en algunos casos llega hasta el 25 por ciento menos.

Con las nuevas regulaciones de la EPA-07 (Environmental Protection Agency) (Que son los motores producidos en Estados Unidos a partir de enero del 2007) o el costo para trabajar bajo las normas de la Euro 4 con tratamiento post combustión (After treatment System) el precio puede igualarse con el menor consumo que tiene el biodiesel.

La norma EPA-07 incluye una reducción en NOx de un 50 por ciento y la reducción de emisión de partículas en un 90 por ciento. La reducción del NOx se logra con el mejoramiento del EGR (Recirculación de gases de escape) y las partículas con tratamiento postcombustión que se instala en el tubo de escape que incluye un Diesel Oxidation Catalyst (DOC) y un Diesel Particle Filter (DPF).

En algunos países como Brasil, ya se vende biodiesel con cinco por ciento de diesel. En Europa la mezcla también se utiliza pero al dos por ciento.

Se han estado produciendo algunos motores a diesel que ya salen homologados para el uso de biodiesel con la ventaja de que no se pierde la garantía de fabrica, un ejemplo son los Cummins.

Las exportaciones de biodiésel de Argentina se derrumbarron a menos de la mitad del volumen reportado hace dos meses, debido a que Estados Unidos eliminó un subsidio que impulsaba la demanda por el producto del país sudamericano, dijo el martes la revista Oil World.

Argentina exportará apenas entre 35.000 y 45.000 toneladas de biodiésel en diciembre, frente a las 38.000 toneladas de noviembre y las 109.000 toneladas de octubre, según estimaciones de la publicación.

El aceite de soja es el principal insumo para la elaboración del biocombustible en el país austral.

“En Argentina, la producción de biodiésel ha sido frenada temporalmente debido a una fuerte caída en sus ventas”, dijo Oil World.

“El fin de los subsidios estadounidenses, la escasa demanda europea durante el invierno (boreal), la escasa actividad comercial y la incertidumbre económica provocará una fuerte caída en la elaboración de biodiésel en diciembre”, añadió.

A su vez, la baja en la producción de biodiésel limitaba la demanda de aceite de soja en Argentina.

Entre enero y noviembre del 2008 las exportaciones argentinas de biodiésel sumaron 633.000 toneladas, mientras que durante el mismo período del año previo habían sido de apenas 87.000 toneladas.

Importantes volúmenes de biodiésel de Estados Unidos fueron vendidos a Europa bajo un sistema denominado en inglés “splash and dash” (parada en boxes).

Bajo el esquema, productores del país norteamericano importaban biodiésel -la gran mayoría de origen argentino-, y mezclaban el biocombustible con 1 por ciento de diésel derivado del petróleo para obtener los subsidios otorgados por el Gobierno, y luego volvían a exportar el derivado.
Productores de biocombustible de Europa denunciaron que el biodiésel elaborado bajo esas condiciones era comercializado a precios muy bajos contra los que no podían competir.

Sin embargo, en octubre Estados Unidos anunció que cancelaría los subsidios.

La caída de las exportaciones de biodiésel oscurece aún más el ya sombrío panorama de los productores de soja de Argentina, afectados por la caída en los precios del grano, por los impuestos a la exportación y por las políticas de control de precios domésticos del Estado, dijo Oil World.

Los chacareros del país sudamericano están limitando sus ventas de soja, a la espera de que los precios de la oleaginosa vuelvan a subir y que el Gobierno reduzca los impuestos a la exportación.

De acuerdo a la publicación, las reservas de soja 2007/2008 de los productores argentinos son de alrededor de 13 millones de toneladas, mientras que a la misma fecha del ciclo anterior alcanzaban las 6 millones de toneladas.

Un estudio sobre vocaciones productivas departamentales para la producción de biodiesel, plasmado en el libro “Biocombustibles sostenibles en Bolivia”, identifica los cultivos bolivianos con potencial para la producción de bioenergéticos.

En el caso de Cochabamba señala siete opciones: remolacha, sorgo dulce y caña de azúcar para bioetanol; colza, palma aceitera, piñón y palmeras nativas como totaí para biodiesel.

La investigación, que será presentada hoy en Cochabamba, indica que por su ecología, extensión y población, Bolivia tiene óptimas perspectivas para el desarrollo de agroenergías como los biocombustibles líquidos, principalmente bioetanol y biodiesel.

Expertos, reunidos ayer en un foro en La Paz sobre el mismo tema, indicaron que los biocombustibles pueden ser desarrollados en todos los departamentos del país, sin afectar el medioambiente ni la seguridad alimentaria.

En el evento, organizado por la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco) y el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), los asistentes concluyeron también que ante al desabastecimiento de combustibles fósiles urge la búsqueda de soluciones en la producción de nuevas fuentes energéticas.

Otra de las conclusiones fue que se debería promover la creación de un instituto de investigación agroenergética que empuje el desarrollo de biocombustibles en el país y profundice las vocaciones en cada una de las regiones.

Vocaciones

En el departamento de Chuquisaca, el estudio identifica la posibilidad de desarrollo de proyectos en base a remolacha, sorgo dulce y caña de azúcar para bioetanol; colza, soya, macororó y piñón para la extracción de biodiesel.

En el departamento de La Paz se ha identificado potencialidades para la producción de remolacha azucarera, sorgo dulce y caña de azúcar para el bioetanol; colza, palma aceitera, piñón y palmeras nativas como el totaí para biodiesel.

En Oruro se podría producir remolacha y sorgo dulce para bioetanol; colza y thola nativa -presente en toda la franja altiplánica- para el biodiesel.

En el departamento de Potosí se podría producir remolacha y sorgo dulce para bioetanol; colza y thola nativa para biodiesel.

En Tarija podría producir remolacha, sorgo dulce y caña de azúcar para bioetanol; colza, soya, algodón macororó, piñón y palmeras nativas como totaí para biodiesel.

En Santa Cruz se podría producir remolacha, sorgo dulce y caña de azúcar para bioetanol; colza, soya, algodón, palma aceitera, macororó, piñón y palmeras nativas como totaí para biodiesel.

En Beni se podría producir caña de azúcar para bioetanol; soya, castaña, palma aceitera, piñón y palmeras nativas como totaí para biodiesel En el departamento de Pando se podría producir caña de azúcar para bioetanol; castaña, palma aceitera, piñón, palmeras nativas como totaí y desperdicios del fruto de castaña para biodiesel.

Bolivia, la “excepción”

Juan Carlos Lijerón Rojas, especialista en biocombustibles, explicó, en una entrevista difundida por el IBCE, que Bolivia es la excepción latinoamericana en cuanto a programas de investigación y producción de biocombustibles.

Agregó que “Brasil es un referente mundial en materia de investigación y desarrollo de proyectos, especialmente en cuanto a bioetanol. Argentina está comenzando a recibir importantes divisas por la exportación de biodiesel”.

Explicó también que el biodiesel se ha convertido en una fuente interesante para productores a nivel de autoconsumo para la movilización de maquinaria en el campo, la activación de equipos eléctricos y la refrigeración y conservación de alimentos. “Esta opción se está expandiendo de manera notoria”, agregó.

La nueva planta de biodiésel de ACOR en Olmedo (Valladolid), en la que ha invertido unos 43 millones de euros, tendrá una “producción continuada” a partir del próximo enero, según el presidente de la sociedad, Carlos Rico, quien ha justificado el “razonable” retraso de su puesta en marcha.
Ante los cerca de 4.000 cooperativistas que han acudido a la asamblea celebrada en Valladolid, Rico ha recordado que las obras en este centro de producción de biodiésel han acumulado un retraso aproximado de siete meses, en lo que han influido las fuertes lluvias caídas durante la primavera pasada, cuando se desarrollaba la fase de montaje.
Por contra, Rico ha recordado que la cooperativa sí ha cumplido con el compromiso de recibir las semillas de girasol y colza cosechadas el pasado año y el presente, con las que se iniciará la producción de biodiésel.
El presidente de la cooperativa ha ensalzado las bondades del cultivo de colza y girasol, que ha contrapuesto a la caída del precio de los cereales, y ha subrayado la importancia que tiene para ACOR que a partir del próximo 1 de enero las operadoras petrolíferas y distribuidores estén obligadas a utilizar biocarburantes en un porcentaje del 3,4 por ciento sobre los carburantes convencionales.
En opinión de Rico, la publicación el pasado 14 de octubre de la orden ministerial de fomento del uso de biocarburantes y otros combustibles renovables supone “un antes y un después” en el sector productivo de biodiésel en España.
Esta normativa “va a dar seguridad” a los agricultores que se dedican a este tipo de cultivos y va a favorecer la reducción de la dependencia energética del petróleo, que es uno de los objetivos de la normativa aprobada a nivel europeo.

Elecofasa ha presentado un nuevo biodiésel de segunda generación obtenido a partir de residuos orgánicos, en especial, residuos sólidos urbanos, y que no general emisiones extraordinarias de CO2, un producto que espera esté en el mercado en un año y medio tras conseguir las inversiones necesarias, informa EP.

El consejero delegado de la firma, Antonio Nevado explicó que el nuevo producto, denominado Ecofa, surge de una patente del investigador Francisco Angulo y supone el desarrollo de un nuevo biocombustible obtenido a través de un proceso biotecnológico y procedente de cualquier tipo de resto orgánico, ya sea residuos urbanos, hospitalarios (gasas y algodón), restos de poda o desechos de mataderos, entre otros.

De este modo, indicó que este nuevo combustible, que se está analizando en la sede sevillana de Biotit Scientific Biotechnology Laboratory, es “sostenible y renovable”, ya que se puede obtener de cualquier fuente de carbono de la naturaleza “sin degradar masa forestal y dándole un alto valor añadido a lo que antes se consideraban desperdicios”.

Su descubridor y gerente de la firma, Francisco Angulo, explicó que este biocombustible se adquiere tras conseguir una masa de residuos triturada a la que se le aplica un conjunto de bacterias y microorganismos seleccionados. Tras cinco días aproximadamente, se obtiene un aceite que, será depurado y que podrá ser utilizado como carburante.

En este sentido, añadió que se obtiene un litro de biodiésel por cada diez kilos de residuos orgánicos, pudiendo obtenerse además alrededor de medio litro de etanol. La masa sobrante puede utilizarse como biomasa o como abono. También añadió que el agua usada para este producto puede ser contaminada o con alto contenido de levaduras, siendo ésta mejor para la obtención del aceite, y subrayó que en el proceso no se usa ninguna fuente de calor añadida para su obtención, ya que los propios microorganismo generan dicha energía.

Según Angulo, Ecofa presenta la misma calidad que un combustible diesel tradicional y, por el momento, y “con métodos rudimentarios” se consigue a un precio de unos 15 o 20 céntimos el litro en el laboratorio. Advirtió también de que con la optimización del producto, ya que la investigación a gran escala está en sus inicios, hará aumentar la ratio de litro por cada kilo de residuos y disminuirá su precio.

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