Brasil, el país que más gas natural boliviano consume, inauguró hace poco una planta de regasificación en Ceará, con el propósito de atender la demanda de la región norte, mientras se preparan otras dos plantas que deberán ocuparse de proveer de GNL a la región centro y sur de su territorio.
Argentina viene comprando GNL desde junio en una planta incorporada en un barco que está anclado en Bahía Blanca. El precio de ese gas es de 13 dólares el millón de BTU (MM BTU) y el costo de regasificación, de cuatro dólares, con lo cual paga un total de nada menos que 17 dólares por MM BTU.
Chile, por último, avanza en la construcción de al menos dos plantas de regasificación en Quintero y otra en Mejillones.
La perspectiva del GNL es que su precio fluctúe entre 14 y 18 dólares, como techo, y cuatro y seis como piso, según dijeron los expertos que asistieron a la cita en Santa Cruz.
En este momento, Argentina paga a Bolivia nueve dólares/MM BTU, que es el precio más alto en lo que va de este contrato. Lamentablemente, se da cuando las exportaciones bolivianas a ese país se encuentran en su nivel más bajo de este convenio, pues el promedio diario de agosto llega apenas a 1,64 millones de metros cúbicos, mientras el contrato es por 7,7 millones. Este descenso del volumen de exportación se debe a un accidente registrado en el campo Sábalo, que llegó a afectar la producción por unos días.
De acuerdo con los especialistas, en este momento hay en proyecto más plantas de regasificación que plantas de licuado del gas natural. (En el sector petrolero se emplea la palabra “licuificar”, que no existe en castellano y que se refiere al proceso de convertir el gas en líquido, es decir, licuarlo).
A pesar de la tendencia regional a confiar más en el GNL, las reservas de gas bolivianas continúan siendo las primeras en el continente sudamericano, pues los expertos no toman en cuenta las reservas venezolanas que, siendo de 150 trillones de pies cúbicos (TCF), enfrentan la dificultad de ser de un gas contenido en el petróleo, mientras que el recurso natural de Bolivia es un gas liberado.
Con respecto a las reservas bolivianas hay muchas versiones. Sólo en el congreso de la CBH se escucharon tres cifras diferentes: 27, 18 y 25 TCF. Las dudas se deben a que hace cuatro años que no se realizan trabajos de certificación de las reservas. En los corredores del congreso se mencionó también la cifra de 15 TCF, y los expertos dan ya por sentado que las reservas peruanas han superado a las bolivianas.
Los conocedores del sector sostienen que Bolivia necesita enviar mensajes más tranquilizadores al exterior para que puedan volver las inversiones, ahuyentadas por el clima de incertidumbre reinante en el país y por la inseguridad jurídica.
Por el momento hay una especie de parálisis, en espera de los probables referendos que se anuncian en el país.