Está previsto que en enero comiencen las obras para la construcción de un proyecto de geotermia a gran escala en Ginebra. Proveerá de calor natural y energía a miles de hogares.
Pese al fracaso de la ambiciosa propuesta de minería hidrotermal de Basilea, suspendida en 2007 después de que las perforaciones provocaran una serie de pequeños seísmos, algunos otros cantones suizos declaran su interés por la energía geotérmica.
El proyecto con sede en Ginebra, que costará 200 millones de francos y que fue iniciado por los Servicios Industriales de Ginebra (SIG), cuenta con el apoyo de la Oficina Federal de Energía y el Departamento cantonal de Energía, y espera actualmente la aprobación final de la junta directiva.
Si todo sale según lo previsto, más de diez mil hogares en Thônex, al sureste de Ginebra, recibirán hasta 2020 calor natural y electricidad, explica el director del proyecto geotérmico de los SIG.
“En el caso ideal queremos proveer energía geotérmica al nuevo barrio entero”, explica Damien Sidler a swissinfo.
La ventaja de de Thônex es que las autoridades locales ya realizaron perforaciones explorativas hasta una profundidad de 2.700 metros en los años 1990. Más tarde se suspendió el proyecto por razones económicas, pero los avances tecnológicos y la sed de energías renovables han reforzado el interés.
Agua caliente
A pesar de que el pozo existente está actualmente atrancado en una profundidad de 1.115 metros bajo tierra, los directivos de los SIG están convencidos de la explotabilidad del sitio y que se podrá colocar allí una gran bomba de calor.
Ingenieros también tratarán de localizar embalses de agua freática o subtarránea más grandes y profundos cercanos al pozo. Las obras comenzarán el próximo 20 de enero.
Si se logran estos objetivos, la perforación podrá comenzar en 2010 en una segunda hondonada —con una profundidad de entre 3.500 y 4.000 metros— y luego un tercero para facilitar la construcción de un circuito entre los pozos. Luego se bombeará el agua caliente que se volverá a inyectar bajo tierra tras su enfriamiento en superficie.
Sin embargo, la parte más ambiciosa del proyecto comenzará en 2020: la perforación de un pozo de hasta 6.000 metros de profundidad.
En lugar de explotar el agua caliente de capas subterráneas, los ingenieros excavarán en mayor profundidad a través de capas rocosas, y luego inyectarán el agua para que absorba el calor extremo antes de que salga a la superficie por un segundo pozo.
Tras su reaparición en la superficie, el agua caliente —que tendrá una temperatura de entre 160 y 200 grados centígrados— correrá a través de una turbina de vapor que está acoplada a un generador. Este principio es parecido al utilizado en el proyecto de Basilea.
“Pero los riesgos sísmicos en Ginebra son mucho menores que en Basilea”, explica Sidler, y añade que el proyecto contará con el asesoramiento de ingenieros de Basilea, que continúan realizando test en su ciudad.
Calefacción
A pesar de los problemas que hubo en Basilea, otros cantones también planean proyectos geotérmicos a gran escala.
La ciudad de San Gall tiene el plan más ambicioso. Las autoridades locales esperan poder suministrar agua caliente a un tercio de los hogares municipales, que en esa ciudad del este de Suiza puede alcanzar temperaturas de en torno a 170 grados.
A diferencia de Basilea, donde la roca es fracturada, existe el agua vaporizada en capas de arenisco blando y permeable que se puede extraer con bombas de calor de largas distancias.
Se presentará un estudio de viabilidad en la próxima primavera. Si todo sale como está planeado, la ciudadanía local tendrá la última palabra sobre la concesión de un crédito de 120 millones de francos.
Pero Nicolas Deichmann, experto del Servicio Federal de Sismología, ha puesto algunos signos de interrogación.
“El proyecto podría provocar pequeños temblores sísmicos”, comentó este lunes (15.12.) al diario bernés Der Bund.
El proyecto en Zúrich
El Parlamento municipal de Zúrich aprobó un crédito de 20 millones de francos este jueves (18.12.) para un proyecto geotérmico, pero la compañía local de electricidad sigue siendo muy cautelosa.
Durante las obras de renovación del Hospital Triemli se harán las primeras perforaciones a una profundidad de 3.200 metros para examinar el potencial de este proyecto. Si las pruebas resultan positivas, el hospital y varios edificios contiguos estarán conectados hasta 2010 al sistema de calefacción y aire acondicionado con agua subterránea natural.
Otros proyectos menores también están en la fase de preparación en Lavey-les-Bain, en el cantón de Vaud, y en Brig, en el Valais; ambos sitios poseen yacimientos de aguas termales subterráneas.
Mientras tanto, en Basilea, el proyecto de minería hidrotermal de gran profundidad sigue suspendido tras una serie de temblores que se produjeron en diciembre de 2006 y más adelante, a causa de unas pruebas geotérmicas de un proyecto de calefacción y energía geotérmica.
Los temblores fueron lo suficientemente fuertes para provocar defectos en edificios. Miles de quejas se recibieron en las compañías aseguradoras. El coste total de los daños superará los 7 millones de francos.
Después de recibir un análisis de los riesgos hacia finales de 2009, el gobierno cantonal decidirá sobre la continuación del proyecto.