Hidroelectrica


La Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) anunció que invertirá más de US$ 8 millones para dar inicio al estudio del diseño final de la Central Hidroeléctrica Cachuela Esperanza, para el abastecimiento de energía eléctrica a los departamentos amazónicos de Beni y Pando.

El proyecto hidroeléctrico se concreta luego de 25 años de ser declarada de atención prioritaria nacional, mediante Ley Nº 549 de 13 de mayo de 1983.

La ENDE suscribió un contrato con la empresa canadiense Tecsult – Aecom (Tecsult International Limitée), en un acto en el que asistió el presidente Evo Morales, informó el sitio de noticias Hoy Bolivia.

El estudio comprende el aprovechamiento integral de los potenciales hidroeléctricos en el norte del país, abarcando la cuenca amazónica boliviana, además de los tramos binacionals Bolivia-Brasil del río Mamoré y del río Madera.

Con una inversión de 900 millones de pesos, la empresa “Proyecto 1, S de RL de CV, construirá cinco hidroeléctricas en el estado de Veracruz; 3 en Jalacingo, 1 en Altotonga y 1 en Zongolica, de la misma manera Energía Escalona S de RL de CV edificará 1 hidroeléctrica en Tatatila con una inversión de 350 millones de pesos, informó en rueda de prensa el titular de la Sedecop, Carlos García Méndez.
Mencionó que esas empresas generarán de 200 a 300 empleos temporales, con inversión de una empresa norteamericana y una irlandesa.
Ambas utilizarán la caída de agua de los ríos, y aseguraron que no generarán residuos contaminantes, ni utilizarán combustibles a base de fósiles.
Informó que esas plantas generarán 600 mil kilowatthora, cada una y al ser de iniciativa privada tendrán un convenio con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) pues se manejaran líneas de transmisión de energía para ser entregada a particulares.
Indicó que ese proyecto iniciará en mayo próximo y concluirá en agosto de 2010, fecha para la cual terminará de emplear a estas personas, pues estas instalaciones se operarán desde otro centro y requieren un mínimo de personal operativo, comentó Armando Martínez Domínguez, superintendente de Operación de la Central Hidroeléctrica de Escalona.
El secretario de Desarrollo Económico y Portuario, reveló también que la empresa México Retail Properties (MRP), empresa de Monterrey construirá 17 centros comerciales a lo largo de todo el estado, y generará 8 mil 550 empleos con una inversión de 2 mil millones de pesos.
Éstos se construirán en ciudades como Acayucan, Alvarado, Pánuco, Ciudad Mendoza, Papantla, Poza Rica, Río Blanco, Tuxpan, Veracruz, entre otras, y se espera que para junio de 2010 ya se tengan construidos al menos 8 centros comerciales.

El anuncio efectuado por el gobierno hondureño de construir una importante represa, representa una buena oportunidad para empresas costarricenses que quieran competir por los proyectos, lo mismo que para profesionales nacionales ligados a este tipo de obras.
La obra implica inversiones potenciales por un valor de hasta $600 millones, la creación de miles de puestos de trabajo y la producción de energía limpia para el consumo interno y de exportación.
El proyecto implica una concesión por parte de la compañía eléctrica nacional (Empresa Nacional de Energía Eléctrica) a la Constructora Norberto Odebrecht de Brasil para construir y operar las represas de Jicatuyo y Los Llanitos, ubicadas en el río Ulúa, en el noreste del país, con capacidad total de 210 megavatios.
La administración dijo que también está previsto otro embalse en el río Patuca, que será financiado por Taiwán.
Anteriormente, los planes para el desarrollo de represas en Honduras han sido obstruidos por la preocupación sobre los daños que se puedan causar al medio ambiente, así como a las comunidades indígenas locales.
Honduras no enfrentará una inminente crisis energética, en el tanto en que la demanda pico anual sea de alrededor de cuatro horas terawatt, o sea menor a la potencia máxima de alrededor de nueve horas terawatt al año.
Por otra parte, cabe destacar que la mitad de la energía del país proviene del petróleo, el cual resulta caro y produce altos niveles de dióxido de carbono.
Como uno de los dos países de América Central con numerosos sitios potenciales para represas hidroeléctricas (el otro es Costa Rica), Honduras desea reducir su dependencia de fuentes energéticas importadas.
Además, la finalización de la red eléctrica de Centroamérica permitirá a Honduras ganar dinero con la venta del excedente de energía a los países vecinos.
La tecnología moderna, en muchos casos, permite la construcción de represas, que tienen un impacto ambiental relativamente bajo.
Las poblaciones locales pueden acceder a consentir la construcción de las represas, si obtienen un compromiso justo para su reubicación.
Actualmente Honduras cuenta con un consumo eléctrico máximo de aproximadamente 3,5 TWh / año, que ha ido aumentando a una tasa media del 10% anual.
El huracán Mitch fue un golpe devastador para la economía y ha frenado temporalmente la demanda de energía. Sin embargo, se prevé que la tasa de crecimiento se reanudará tan pronto como el sector agrícola —el mayor consumidor de electricidad en el país— se reestructure. Honduras tiene una capacidad instalada de 883,8 MW de potencia eléctrica, y que se divide en aproximadamente un 50% de energía hidroeléctrica, con la mayoría proporcionada por la Central Hidroeléctrica Francisco Morazán o El Cajón (300 MW), y aproximadamente un 43,1% del restante 50% de la capacidad térmica es proporcionado por el sector privado. Más del 90% de la energía eléctrica se generó a través de los medios hidroeléctricos hasta 1993. Sin embargo, los problemas económicos y financieros de la empresa nacional de servicios públicos han impedido la expansión de la capacidad hidroeléctrica instalada del país.

Chile está evaluando el plan ambiental que le presentó una filial de la noruega SN Power para la construcción de una central hidroeléctrica en el sur del país, que demandaría una inversión de unos 1.000 millones de dólares.

Hidroeléctrica Trayenko, unidad de SN Power, dijo el martes que la planta tendrá una capacidad instalada de 400 megavatios y una producción media anual de 1.630 gigavatios por hora que serán inyectados al Sistema Interconectado Central, que abastece la zona más densamente poblada del país.

Unos cinco años demoraría la construcción de la central Maqueo, ubicada a orillas del lago Maihue, en la sureña región de Los Ríos, mientras que la firma precisó que la decisión de invertir se tomará a fines del 2010.

La firma brasileña Constructora Andrade Gutiérrez y el gobierno de Nicaragua, firmaron un acuerdo para iniciar los estudios financieros y ambientales de lo que sería el proyecto hidroeléctrico Brito, cuya inversión alcanza los 600 millones de dólares.

El proyecto contempla la construcción de una presa en el río San Juan, llamada presa San Isidro, y otra en el río Brito, denominada Miramar, utilizando como embalse la regulación del lago de Nicaragua.

El recurso hidrológico se obtendría por medio del desvío de las aguas que drenan hacia el Atlántico.

El Estado de Nicaragua es dueño del 10 por ciento de la inversión, según el convenio suscrito, afirmó ayer Emilio Rappaccioli, Ministro de Energía y Minas, quien aseguró que para finales de 2013 e inicios de 2014, la hidroeléctrica estaría generando los 250 megavatios proyectados.
Generará 1,500 empleos directos
Ronaldo Pereira, Vicepresidente para Latinoamérica de la Constructora Andrade Gutiérrez, dijo que la ejecución del proyecto generaría unos 1,500 empleos directos, y hasta 2,500 indirectos.

“Lo que nosotros tenemos que hacer es complementar todos los esfuerzos en materia de hidrología, hacer todas las evaluación de los caudales, hacer los estudios de impacto ambiental, hacer un anteproyecto con base a las perspectivas que hay, para ver si hay posibilidad de poder mejorar la generación de energía”, explicó Pereira.

Escuchar sobre la construcción de megaproyectos se ha convertido en un lugar común en nuestro país; a los ya existentes se ha sumado la construcción de la hidroeléctrica del Inambari, un proyecto ambicioso que se halla ubicado en las regiones de Cusco, Madre de Dios y Puno. La central hidroeléctrica del Inambari se vislumbra como la quinta más grande de América Latina, razón suficiente para que los brasileños del consorcio Electrobras, Furnas y OAS se interesen en ella.

El consorcio brasilero, que tiene la concesión temporal, anunció que invertiría 5,000 millones de dólares en la construcción y adelantó que las obras podrían iniciarse a mediados del presente año, siempre que obtengan la concesión definitiva. Los estudios de prefactibilidad, que empezaron en el 2008, han arrojado como resultado que las condiciones hidrográficas permitirían que la potencia de la central sea de 2.5 Gw, la más grande del Perú.

Sin embargo, la construcción de la hidroeléctrica trae consigo algunos elementos negativos que hay que resaltar. Por un lado, existe la necesidad de construir un dique que estará ubicado cerca del puente Inambari, lo que afectaría directamente al puente y al asfaltado de la Interoceánica Sur, modificando el trazo original de la vía y amenazando la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Bahuaja Sonene. Los 100 metros de altura y la superficie del embalse, estimada en 40,000 Has., requieren de la tala de bosques ribereños y la eliminación de laderas de montaña, afectando a las poblaciones locales y familias que habitan la zona.

Es muy probable que la geografía de la zona, las condiciones climáticas, sumadas a los efectos de la presión del agua embalsada, puedan generar derrumbes, afectando al dique y a su entorno. También se debe considerar que el Inambari es el hogar de varias especies de peces migratorios, quienes en su ciclo de vida, se dirigen a las zonas altas de la cuenca para desovar, en ese sentido es necesario que el proyecto contemple un sistema que permita el paso de los peces, para menguar, de algún modo, el impacto que ocasionará la construcción de la hidroeléctrica y considerar el manejo de las emisiones de metano fruto de la tala de bosques.

La Central Hidroeléctrica del Inambari abre la posibilidad de que el país satisfaga la creciente demanda de energía eléctrica que tienen Brasil y Chile, empero la ausencia de una política adecuada de exportación que asegure la demanda interna e inscriba este proyecto en una visión de largo plazo, deja serias incertidumbres. Por lo pronto, se sabe que Brasil está sumamente interesado en la construcción de éste y otros catorce proyectos hidroeléctricos en el Perú, según declaraciones del propio ministro brasileño de Minas y Energía, Edison Lobao.

De otro lado, es necesario que el proceso de concesión definitiva, que elija a la empresa concesionaria, sea transparente y participativo, permitiendo la existencia de mecanismos a través de los cuales las poblaciones locales y regionales afectadas por la construcción de este megaproyecto, puedan participar activamente; hasta el momento, no existe ningún acercamiento por parte del gobierno para subsanar esta omisión. Asimismo, los gobiernos regionales y autoridades locales deberían tener una posición que permita el máximo aprovechamiento de éste y otros megaproyectos.

Esperamos que el proyecto sea debidamente socializado, indicando sus alcances y limitaciones, ello generaría mayor confianza y garantizaría el éxito del mismo. Escenas como las registradas en Sicuani en octubre de 2008, en la que las comunidades campesinas se opusieron a la construcción de una hidroeléctrica, podrían ser la analogía de un proyecto que hasta el momento no está generando mecanismos de diálogo, consulta e involucramiento y muy por el contrario, intenta pasar desapercibido.

Itamaraty continúa negándose a que el Paraguay pueda disponer libremente de su energía hidroeléctrica de Itaipú. Tal es la posición intransigente que adopta el Brasil en la mesa de negociación que han abierto ambos países sobre la cuestión de Itaipú. Esta negativa es tanto más contradictoria si se tiene en cuenta que la Cancillería brasileña en los foros internacionales reivindica constantemente para su propio país plena soberanía para los recursos naturales y energéticos del Brasil. ¿Dónde está la coherencia? ¿Cómo justifica el Brasil negar a otro lo que exige para sí ante terceros? La pobre excusa brasileña para justificar por qué el Paraguay no puede disponer libremente de su energía de Itaipú es que nuestro país supuestamente “solo ha puesto el agua”.

Esto se argüía ya en 1973, cuando se firmó el Tratado. “Agua” hacían sonar como algo que valía “poco” o “nada”. Es por ello que en aquel entonces se esgrimió perversamente la frase “el Paraguay solo pone el agua” para intentar justificar el descarado despojo a nuestra soberanía que contiene el Tratado.
Hoy todos sabemos que la energía hidroeléctrica es más valiosa que el petróleo. Es limpia y no produce gases de efecto invernadero.

Con relación al petróleo, sería muy difícil encontrar un analista serio que niegue la soberanía de un país sobre sus yacimientos de hidrocarburos porque “solo pone el petróleo”. Es el valor del petróleo lo más importante en cualquier contrato de explotación de hidrocarburos.

Igualmente, en el caso de Itaipú, lo más importante era y sigue siendo el recurso hidráulico. No es el financiamiento, que se puede conseguir de cualquier parte, ni la tecnología, que también se puede adquirir de cualquier parte. Encima, en cuanto al financiamiento, lejos de hacerle un favor al Paraguay, el Brasil ha beneficiado exorbitantemente a su empresa Eletrobrás con un contrato de crédito a tasas vergonzosamente usurarias que le resultan extremadamente favorables, y que significan un enorme sobrecosto financiero para todos los usuarios de la energía eléctrica.

Es imposible negar que el Paraguay ha aportado en Itaipú lo más importante, el agua, y de ninguna manera se puede justificar que se le haya sustraído su soberanía sobre la energía que produce.

Otra falacia que se ha esgrimido como si fuese el argumentazo es que el Brasil “se comprometía” a adquirir toda la energía y, consiguientemente, aseguraba la factibilidad de Itaipú al poner el mercado comprador. En un mundo donde faltaban y faltan cada vez más las energías baratas y limpias, mercados son los que sobran, no los que faltan. La mejor forma de demostrarlo es consultarle al Brasil si quiere aceptarle al Paraguay la libre disponibilidad de su energía para venderla a terceros países. En las negociaciones que se llevan a cabo con el Brasil, lo que menos quiere este país es, justamente, desprenderse de la energía paraguaya de Itaipú. Ello demuestra que no es ningún favor el que nos está haciendo nuestro vecino al asegurarse la disposición de la energía paraguaya de Itaipú.

Continuar manteniendo la situación de privilegio por la cual el Brasil se queda con toda la energía paraguaya de Itaipú a un costo insignificante desde hace 20 años es indigno del actual momento político que vive la región. Si lo que supuestamente se pretende es una integración entre iguales, no se puede aceptar el saqueo del principal recurso energético del Paraguay a vil precio. El financiamiento otorgado por Eletrobrás/Brasil siempre fue y es más una carga extorsiva que se nos impuso, antes que un beneficio. Consiguientemente, no existen razones para mantener la actual situación de privilegio abusivo a favor del Brasil, y lo que se espera de las actuales negociaciones sobre Itaipú es que nuestro país, como es de justicia, recupere en el más breve plazo posible plena soberanía sobre sus recursos hidroeléctricos.
De otra forma, la retórica “integracionista” sostenida con insistencia por el Brasil será una perversa burla más al Paraguay.

El diputado oficialista Ruben Maldonado demandó del presidente Leonel Fernández la terminación de la construcción de la presa Pinalito, en Constanza, así como otros proyectos hidroeléctricos, los cuales, a su juicio, deben formar parte de las prioridades del Gobierno para hacer frente a los retos del país en materia de energía.

Rubén Maldonado, diputado al congreso por el gobernante Partido de la Liberación Dominicana -PLD-, dijo que la construcción de Pinalito debe ser número uno en el programa de obras publicas del Gobierno para abordar los problemas derivados del alza de los precios del petróleo y señaló que el país obtiene de las hidroelectricas cerca del 20 por ciento del consumo de energía a nivel nacional.

Maldonado, miembro del Comité de Energía y Minas de la Cámara Baja, dijo que el Gobierno debería asignar los fondos para terminar la presa, que esta en un 95 por ciento terminada, y que la incluya en el presupuesto suplementario que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso.

“Al igual que con otras presas, Pinalito debe construirse sin más demora.”

La primera unidad generadora de una central hidroeléctrica en el río Lancang, sección del Mekong en China, ha entrado en funcionamiento el día 19 jueves.

Esta es una de las tres unidades que se instalarán durante la primera fase de desarrollo de la Estación Hidroeléctrica de Jinghong, ubicada en la provincia china de Yunnan (suroeste). Las otras unidades de generación eléctrica se pondrán en servicio en la segunda mitad de este año, dijo Na Xizhi, subgerente general del Grupo Huaneng, empresa inversora de la obra.

La nueva central, cuya construcción comenzó en julio de 2003, contará con una capacidad de generación combinada de 1,75 millones de kilovatios.

El proyecto, que incluye una presa de 108 metros de altura y 704,5 metros de longitud en el curso del río Lancang, consituye una parte fundamental de la estrategia del gobierno chino destinada a desarrollar las vastas regiones occidentales del país y transportar la electricidad desde allí a las zonas orientales.

Con una inversión de 12.300 millones de yuanes (1.760 millones de dólares), la central de Jinghong es la tercera estación hidroeléctrica en el río Lancang.

China plantea construir 14 proyectos hidroeléctricos en este río con una capacidad instalada total de 22,6 millones de kilovatios. Hasta la fecha, dos de ellos, la estación de Manwan y la de Dachaoshan, ya están en funcionamiento.

En 2015 y 2018 entrarían en operación los proyectos energéticos Porce cuatro y Pescadero Ituango, según anunciaron las Empresas Públicas de Medellín.

La organización explicó que ambos proyectos hidroeléctricos lograron asegurar a largo plazo una fuente importante de ingresos a través del denominado Cargo por Confiabilidad, con el cual se remunerará a las plantas de energía que le brindan firmeza al Sistema Interconectado Nacional.

Porce cuatro y Pescadero Ituango fueron elegidos como proyectos que abastecerán a futuro la demanda de energía eléctrica en el país, la cual se consolidará en 2010 cuando empiece el suministro de los 660 megavatios que tendrá la planta de Porce Tres.

Para la Empresas Públicas de Medellín, Porce cuatro y la Sociedad Pescadero-Ituango tienen despejado el panorama para acometer su construcción, con la tranquilidad de asegurar de manera anticipada una fuente importante de recursos, que se harán efectivos una vez entren en operación comercial.

EPM recibirá 269 millones de dólares con la operación de Porce cuatro, mientras que para Pescadero-Ituango los ingresos alcanzarán los 304 millones de dólares.

Ambas centrales podrán participar en futuros procesos para colocar más energía, teniendo en cuenta que su capacidad total es mucho mayor.

Actualmente las plantas de energía de las Empresas Públicas de Medellín participan con el 19,3 por ciento de la electricidad que se consume en el país, ligeramente inferior al veinte por ciento que produce la compañía Emgesa.

Sin embargo, la organización empresarial antioqueña confía en que la próxima década se constituirá en la mayor productora de energía
eléctrica del país.

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